La llegada a Barcelona es como un sueño. Algo deseado por el sentimiento de conocimiento desconocido.
Hay lugares aislados en el centro del lugar que se ven penetrados por los sonidos más particulares y las vibraciones de la ciudad.
Se ve todo sin necesariamente ser observador. Todo se presenta como en un show. Te haces parte de un público que admira cada centímetro de lo que ve y toca.
Pareciera que la gente no se presta atención entre unas y otras pero la verdad es que se aceptan con delicadeza y se hacen cómplices de un show del que todos son el elenco. Orgullosos de donde están y representando la obra más grande de espontaneidad.
Me he enamorado, de esos amores a primera vista. No he echado raíces, las raíces de las que fui cortada aun seguían esperándome y recopilando informaciones olvidadas.
Siento los sonidos por primera vez delicadamente penetrando en mis oídos sin ningún tipo de prejuicios ni alteraciones. Es como una canción que nunca se acaba.
Los aromas suaves y dulces me hacen volver a un hogar, dulce hogar.

Perfectas imágenes se pasan por mis ojos por segundo y todo lo que me rodea, me trae recuerdos.
Una ciudad llena de estereotipos construidos por las civilizaciones que la han pisado.
Me fascina estar aquí. Me alegra sentir lo que siento. Un reencuentro con una vieja amiga y con amigos que se pasaron por mi vida antes.
Una belleza indescriptible de sensualidad adquirida por la antigüedad y experiencia.
Que alivio es estar de regreso.
Hay lugares aislados en el centro del lugar que se ven penetrados por los sonidos más particulares y las vibraciones de la ciudad.
Se ve todo sin necesariamente ser observador. Todo se presenta como en un show. Te haces parte de un público que admira cada centímetro de lo que ve y toca.
Pareciera que la gente no se presta atención entre unas y otras pero la verdad es que se aceptan con delicadeza y se hacen cómplices de un show del que todos son el elenco. Orgullosos de donde están y representando la obra más grande de espontaneidad.
Me he enamorado, de esos amores a primera vista. No he echado raíces, las raíces de las que fui cortada aun seguían esperándome y recopilando informaciones olvidadas.
Siento los sonidos por primera vez delicadamente penetrando en mis oídos sin ningún tipo de prejuicios ni alteraciones. Es como una canción que nunca se acaba.
Los aromas suaves y dulces me hacen volver a un hogar, dulce hogar.
Perfectas imágenes se pasan por mis ojos por segundo y todo lo que me rodea, me trae recuerdos.
Una ciudad llena de estereotipos construidos por las civilizaciones que la han pisado.
Me fascina estar aquí. Me alegra sentir lo que siento. Un reencuentro con una vieja amiga y con amigos que se pasaron por mi vida antes.
Una belleza indescriptible de sensualidad adquirida por la antigüedad y experiencia.
Que alivio es estar de regreso.