Berlin : Estación Central. (Usando por primera vez mi EurailPass)
Me tomo un tren que me deja en Colonia nuevamente el día martes 28 de agosto.
Llego a Colonia, paso martes, miércoles y jueves viendo a mis amigos ahí. Desayunos agradables, comidas buena onda y juntas a conversar de lo vivido en las últimas semanas.
El viernes por la mañana me tomo un tren a Ginebra, mi adorada Ginebra (jajaja). Tenía que ir a dejar una maletita con encargos y aprovechar de ver a los pequeños, a los padres de los pequeños y a mi querida polaca, Justyna, quien me esperaba con carrete listo.
Llego, paso un poco de tiempo con la familia y nos vamos con Justyna a L’Usine, que es un club en donde más de una vez estuve carreteando la vez anterior. Una fiesta electrónica increíble con una pareja de dj’s suizos nos hizo bailar. El cansancio me la ganó pero las ganas de estar con mi amiga fueron más fuertes.
Al día siguiente, ver a la familia, pasar un poco de tiempo con ellos y con mi amiga y luego, por la noche me tomé un tren con dirección al aeropuerto de Frankfurt. Ahí esperé un poco y me tomé un avión con dirección Atlanta. (Para no tener problemas de tiempo ni ilegalidades preferí salir de la comunidad y volver a entrar).
Una vez más arribo en Atlanta, pero la cosa es diferente, ya que, ahora por fin me moví de mi aeropuerto/casa. Esta vez me quedaría con Erwin, un amigo de mi hermano, y su esposa, Neta.
Después de todo el papeleo de inmigración en el cual le dije al policía ‘’estaré por menos de 1 semana’’ y por supuesto me dio 6 meses (jajaja), me subí al trencito que hay dentro del aeropuerto y pinché de lo lindo con un negrito extremadamente guapetón. Saqué teléfono y todo (Maca matadora).
Me junté con el amigo de mi hermano y me llevó a la casa de sus suegros. Neta, su esposa es de etnia polinésica (Samoa), pero hija también de un gringo. Por lo que, su madre y su tía me hicieron sentir muy bien con ese calor de la gente que no es de Estados Unidos. Terminé aprendiendo a bailar un poco de lo típico de Samoa y escuchando a la luz del fuego a la madre de Neta tocando el uquelele. Los dos días siguientes fueron de descanso en casa de ellos y mucha buena onda. Lilo es su perrita, lo más linda y amorosa que hay.
El miércoles 5 me fui. Aproveché de recorrer la ciudad durante el día. Ver las cosas típicas, sacar un par de fotos y comerme un Subway (creo que en Estados Unidos es el único lugar en donde realmente es rico). Después al aeropuerto, checkearme para un vuelo a Copenhague y subirme al avión nuevamente en mi querida Bussiness Class. A mi lado se sentó una mujer gringa/danesa (Angie) con su guagüita de 2 meses (Oliver). Para mi suerte Oliver durmió todo el viaje y para mi extra suerte esta mujer me pasó su teléfono por si tengo cualquier problema en Copenhague y para que cuando pase de vuelta nos juntemos a tomarnos un café y asi conocer un poco la ciudad.
Tomé un tren desde el aeropuerto de Copenhague a Estocolmo.
Todo eso en menos de 2 semanas.
Me tomo un tren que me deja en Colonia nuevamente el día martes 28 de agosto.
Llego a Colonia, paso martes, miércoles y jueves viendo a mis amigos ahí. Desayunos agradables, comidas buena onda y juntas a conversar de lo vivido en las últimas semanas.
El viernes por la mañana me tomo un tren a Ginebra, mi adorada Ginebra (jajaja). Tenía que ir a dejar una maletita con encargos y aprovechar de ver a los pequeños, a los padres de los pequeños y a mi querida polaca, Justyna, quien me esperaba con carrete listo.
Llego, paso un poco de tiempo con la familia y nos vamos con Justyna a L’Usine, que es un club en donde más de una vez estuve carreteando la vez anterior. Una fiesta electrónica increíble con una pareja de dj’s suizos nos hizo bailar. El cansancio me la ganó pero las ganas de estar con mi amiga fueron más fuertes.
Al día siguiente, ver a la familia, pasar un poco de tiempo con ellos y con mi amiga y luego, por la noche me tomé un tren con dirección al aeropuerto de Frankfurt. Ahí esperé un poco y me tomé un avión con dirección Atlanta. (Para no tener problemas de tiempo ni ilegalidades preferí salir de la comunidad y volver a entrar).
Una vez más arribo en Atlanta, pero la cosa es diferente, ya que, ahora por fin me moví de mi aeropuerto/casa. Esta vez me quedaría con Erwin, un amigo de mi hermano, y su esposa, Neta.
Después de todo el papeleo de inmigración en el cual le dije al policía ‘’estaré por menos de 1 semana’’ y por supuesto me dio 6 meses (jajaja), me subí al trencito que hay dentro del aeropuerto y pinché de lo lindo con un negrito extremadamente guapetón. Saqué teléfono y todo (Maca matadora).
Me junté con el amigo de mi hermano y me llevó a la casa de sus suegros. Neta, su esposa es de etnia polinésica (Samoa), pero hija también de un gringo. Por lo que, su madre y su tía me hicieron sentir muy bien con ese calor de la gente que no es de Estados Unidos. Terminé aprendiendo a bailar un poco de lo típico de Samoa y escuchando a la luz del fuego a la madre de Neta tocando el uquelele. Los dos días siguientes fueron de descanso en casa de ellos y mucha buena onda. Lilo es su perrita, lo más linda y amorosa que hay.
El miércoles 5 me fui. Aproveché de recorrer la ciudad durante el día. Ver las cosas típicas, sacar un par de fotos y comerme un Subway (creo que en Estados Unidos es el único lugar en donde realmente es rico). Después al aeropuerto, checkearme para un vuelo a Copenhague y subirme al avión nuevamente en mi querida Bussiness Class. A mi lado se sentó una mujer gringa/danesa (Angie) con su guagüita de 2 meses (Oliver). Para mi suerte Oliver durmió todo el viaje y para mi extra suerte esta mujer me pasó su teléfono por si tengo cualquier problema en Copenhague y para que cuando pase de vuelta nos juntemos a tomarnos un café y asi conocer un poco la ciudad.
Tomé un tren desde el aeropuerto de Copenhague a Estocolmo.
Todo eso en menos de 2 semanas.