EUROPA

EUROPA
Aqui ando dando vueltas...

''Ahora sé lo que es hacerse la sueca''

Entonces, me bajé del avión en Copenhague y ahí mismo me tomé un tren a Estocolmo. Bien top el trencito. Tenía que hacer cambio en la Estación Central de Malmö, así que aproveché de ir a comprarme un café y fumar un cigarro.

Cuando llegué a una cafetería, veo el precio de un capuccino (29.-) y quedé loca. Siempre había sabido que los países nórdicos eran caros, pero TANTO?. Ahí fue cuando ví que al lado del número 29 no había un signo de euro (€) si no que una K de ‘’koronas’. Para mayor información, cada euro son casi 10 koronas y a pesar de que Suecia es parte de la Comunidad Europea los perlas decidieron mantener su moneda (ridículo, pero cada loco con su tema como dice mi madre). Pedí el café y no encontraba mi chauchera donde tenía los euros (había preguntado si podía pagar con euros, ya que, aun no tenía koronas). La busqué por todas partes y no la encontraba y POR SUPUESTO que tenía la cola esperando por su desayuno (jajajaja). Finalmente una mujer me dijo ‘’lo pago por ti, que si no se me va el tren’’ y yo roja tuve que aceptarle, por que me intimidó tanto esa mujer. En fin, salí con café gratis.

Salí a la calle y todo se veía muy normal. Gente yendo a trabajar o a la universidad, buses, autos, etc. Y en cierto momento se me acerca un mendigo entre sucio y borracho, el cual me tira unas palabras en sueco y junto con esto su mano estirada. Le digo en inglés ‘’lo siento, pero no hablo sueco’’ y para mi sorpresa, el me responde en un inglés arto mejor que el mío ‘’soy un mendigo y no tengo plata para comer’’. Me fui sin decirle nada, solo poniendo cara de ‘’lo siento, pero no’’. Cuando me senté volví a pensar en lo que he pensado cada vez que se me acerca un mendigo europeo. Aquí el gobierno no te permite ser pobre, si eres pobre es por que eres muy flojo y por que preferiste hundirte en drogas y facilidades antes de ser alguien. Aquí ningún mendigo se merece plata (es verdad, hay algunos que si, pero mientras sean europeos, por lo menos en escandinavia, no hay necesidad de mendigar).

Me subí a mi tren y la llegada a Estocolmo fue un caos. La gente es fría y las señales para saber donde están las cosas están todas en sueco. Logré tomarme el metro (que no se llama ni metro ni subway). Transpiraba como cerdo y muerta y la gente más encima me miraba con cara de asco por mi incomodidad en ese momento. Hasta mochilazos les pegué a algunos pasándolos a llevar sin querer. Y logré llegar a mi destino. La hermana de mi cuñada me estaba esperando en una estación de metro cercana a su casa junto a un pequeño, su hijo William (DEMASIADO ESQUISITO).

Los días en Estocolmo fueron de descanso. Conocí a la madre de mi cuñada, quien me inspiró una dulzura impresionante. A su sobrina de 11 años, quien me impresionó con una madurez, a mi concuñada quien es una mujer muy amorosa, buena madre y capaz de entretenerme muchísimo. Y por supuesto al perseguidor de mosquitos, William, quien con sus gritos agudos y su risa contagiosa me conquistó. Conocí Estocolmo no muy a fondo, pero si me pegué una caminata agradable, me tomé un heladito muy rico y conocí la ciudad vieja.

Luego me fui a Gotemburgo. En un principio solo conocería Estocolmo y Malmö, pero hablé con una persona que había conocido un poquito en el 2003 en chile y finalmente el me invitó a su casa. Un amor de persona, muy preocupado de todo y excelente anfitrión. Ahora no es un conocido como tantos, es alguien a quien le debo una. Me paseó por Gotemburgo en un día y vi más de lo que vi en Estocolmo en todo un fin de semana.
Malmö fue, a pesar del poco atractivo de la ciudad, una experiencia muy linda. Me reencontré con mi amiga Beata (una sueca que conocí en Chile). Ella me esperaba en la estación y los días con ella en su casa fueron como estar en mi propia casa. Recorrí la ciudad sola haciendo mi propio sightseeing. No hay mucho que ver a parte del edificio super moderno ‘’Turning Torso’’. Está realmente torcido, como dando una ‘’weeeeeeeeelta’’ jajaja. Y me fasciné al ver como les hicieron un skate park a los adictos a las ruedas, para que no anden molestando en la calle, con estatuas de niños andando en skate, música y arto lugar donde hacer piruetas.

Bien tonta fui al tomarme un tren a Copenhague (que queda a 30 minutos en tren) para ir a conocerlo por el día antes de irme de Malmö, y cuando llegué vi que tenía mi pasaporte antiguo, entonces me asusté pensando que si me paraban en la calle y no me veían el estampado de la comunidad europea me podía ver metida en graves problemas, así que me devolví a recorrer la ciudad y me propuse ver Copenhague al día siguiente cuando me fuera en dirección Sur.

Una despedida con un ‘’nos vemos pronto’’ resultó de estos pocos días juntas.