Durante dos semanas no pude dormir bien.
Estuve triste día y noche... sin saber realmente que era lo que me pasaba.
Cuando, el jueves por la noche iba en un tren desde Ginebra con dirección alemana, me di cuenta que sabía lo que era.
Le dije al hombre que más cosas me ha hecho vivir y sentir en mi vida y que me ha enseñado lo que es el amor, que no lo quería. Me aterró la idea de enamorarme por primera vez, pero esta vez el sentimiento pudo más que mi típico intento por convencerme de algo. Lo hice sufrir y con eso me hice sufrir a mi más que nunca.
Y a lo más película me tomé un tren que hizo millones de paradas y que más encima me dejó en Basel por 4 horas y me hizo tomar otro con más paradas aún... viajando toda la noche de un jueves y llegando una mañana de viernes fría a la estación central de Bonn me encontraba con mis pilchas y un dolor de guata impresionante. Caminé por calles que me conocía de memoria y llegué a esa casa en donde tantas veces estuve. La casa de Fabian...
Estuvimos unas semanas sin hablar y los ultimos mails enviados no eran muy amistosos, por lo que tenía miedo de lo que pasaría, pero el me demostró lo que es que alguien que te quiere confie plenamente en ti y eso me hizo tener mucha confianza en mi misma (que era lo que estaba buscando hacia años).
Intenté entrar por una reja que no se pudo, tocar el timbre que no despertó ni a los vecinos y luego me escabullí por la reja del otro lado y toqué a su ventana, su cara de impresión fue más impresionante que la mia diciendo ''¿me puedes perdonar?''... perdon, oportunidad y amor fueron los personajes principales de esta historia. Que terminó en un ''Continuará...'' apenas yo vuelva a Colonia... asi que aqui estoy, estuve y estaré... viviendo mi propia pelicula.