Con pañuelito desechable en mano me encuentro a diario. Pero la verdad es que los días estan tan agradables, que prefiero mamarme la soná' diaria a el paraguas continuo.
Ultimamente he puesto arto las patas en los pedales de la bicicleta y he pedaleado de casa donde vivo a casa donde trabajo y viceversa. Y de a poco me he ido encontrando con cosas interesantes. De partida, me he dado cuenta de la diferencia que hay entre los obreros de la construcción santiaguinos y los obreros en países tan desarrollados como son, alemania o suiza (ya que, países como francia, italia o españa tienen parecido a los latinos de corazón). A lo que quiero llegar es que, me he parado en frente de construcciones y he visto pasar a lolas que podrían facilmente estar en una pasarela y nadie se inmuta. El obrero europeo, se dedica a trabajar. Su hora de almuerzo no es 2 horas + siesta. Son 30 minutos y luego a seguir. Empiezan temprano y terminan a la misma hora que un oficinista. O sea, la pega se hace y por eso es que avanzan. La verdad es que es una comparación ridícula, pero era necesaria comentarla.
Siguiendo en mis recorridos con la bicicleta me encuentro con que entre la casa donde vivo y la casa donde trabajo hay una toma, una casa que tiene vida propia. No he entrado aun, pero he pasado de noche y siempre hay fiestas y cuando paso de día un cacho rojo se asoma y me dice buenos días.
Sigo pedaleando calle abajo y llego al lugar que me acoge noche a noche para dormir y después comenzar un nuevo día. Vivo en un departamento con la abuelita de uno de mis jefasos, una señora muy dulce que se preocupa de que me sienta muy cómoda. Es un lugar muy lindo, en una calle continua a un parque llamado ''Parc des Bastions'' (o Parque de los bastiones) y justo abajo de la ciudad vieja (si buscan que es la ciudad vieja de ginebra se informarán sobre los inicios de esta ciudad).
Asi se vé afuerita, desde donde estaciono la bici. Pero después uno abre la puerta y...
La verdad es que es muy agradable vivir aqui. Tengo mi espacio, estoy muy central a todo y por lo demás, la abuelita es tan dulce que se preocupa de que no me falte nada. Estoy feliz.