Solo dos horas tenía en Copenhague para recorrer y si tenía que elegir ya sabía perfectamente que dirección tomar.
Me busqué un mapa de la ciudad y a caminar me puse.
Edificios antiguos por todas partes, avenidas grandes, hippies, punkies, bicicletas y mucho viento era lo que me rodeaba.
Christiania.
Me busqué un mapa de la ciudad y a caminar me puse.
Edificios antiguos por todas partes, avenidas grandes, hippies, punkies, bicicletas y mucho viento era lo que me rodeaba.
Christiania.
Uno de los lugares más fascinantes que he visto, la toma más grande de la historia. Varias cuadras dentro de un mismo lugar con casas y edificios sin dueño. Donde los policías entran y nada pueden decir de los millones que a diario fuman marihuana y de las miles de plantas que ahí crecen como gladiolos. Bares creados de manera rápida para pasar el tiempo, puestos de artesanías y recuerdos, restaurantes de comida vegetariana y muchas personas caminando, habitantes del lugar o turistas fascinados por esta liberación de masas.
Por una parte consideré interesante y hasta se me pasó por la cabeza irme a vivir ahí en caso de irme a Dinamarca al ver este lugar. Pero a la vez me di cuenta que eran la 1 de la tarde y todos estaban muy borrachos. Al no haber reglas, esto es como un paseo de bares y restaurantes criollo de hectáreas. Es verdad, es una liberación interesante. Como muchos que no querían seguir con las reglas impuestas por el gobierno se tomaron una parte de la ciudad en forma de rebeldía, pero también las reglas hacen que la gente se comporte y no moleste al de al lado.
Pero bueno, yo quedé loca con todo lo que vi dentro. Y me encantó.
Fotos no son bienvenidas, a pesar de que no son prohibidas, pero no pude ser un buen paparazzi esta vez.