Finalmente llegué a Montreal el día viernes 20.
Como se suponía que era una sorpresa nadie me podía ir a buscar al aeropuerto, ya que, el único que sabía era mi primo Camilo (quien no maneja jajaja).
La llegada fue muy agradable, ya que el clima estaba demasiado rico. Me tomé el típico bus que va desde el aeropuerto al metro y de ahí el metro hasta la casa de mi primo.
Las sorpresas las fui dando de a poco a los familiares, primero a mis tíos, luego a mi linda Flaquita (que es mi prima, mi hermana, mi mejor amiga, mi todo). Luego al resto de la familia.
Aproveché el tiempo para compartir con familiares que no veía hacía mucho tiempo, para recorrer mis calles favoritas, comer las cosas típicas que solo encuentras en Montreal y por supuesto vitrinear un poco y comprar todo lo que se puede obtener en Montreal… como cuando caminar por la calle Mont Royal y te encuentras solo con tiendas de segunda mano o diseñadores (no tan solo de ropa, también de cualquier tipo de accesorios). Y ahí terminé con una increíble cámara ojo de pez.
Los días fueron en general lo mismo, pero la última noche, mis primos y unos amigos me acompañaros a hacer hora carreteando mientras esperaba a las 4am, que era a la hora que tenía que estar en el aeropuerto.
Fuimos a jugar bowling, a jugar pool, a tomar y a comer. Fue una noche bien completa y compartida con personas que adoro, pero que no veo muy seguido.
Tuve la suerte de que todos los vuelos fueron perfectos, pero la trasnochada no fue buena tener que pasarla esperando en el aeropuerto de Atlanta, aunque cuando te dan un asiento en primera clase te da lo mismo sentirte mal. El viaje fue perfecto.
Wilkommen in Deutschland (again).
La llegada fue igualita, de hecho Fabian me esperaba en el aeropuerto.
Nos fuimos a Colonia y cuando llegué casi me morí… todo verde, mucho calor y la gente sin sonreír y fría que ví antes ahora estaban felices por la llegada del verano.
Los días fueron mucho mejores, ordenando, planificando mi ida tan esperada a Suiza. Y con el recibimiento de una decisión/invitación a Strasbourg nuevamente. Organicé todo para partir el viernes 4.
Uno de los días en Colonia, fuimos con la Susi a la tocata de unos amigos en Neuwied, un lugar muy, demasiado, extremadamente tranquilo. Verdaderamente llegamos primero al lugar de la tocata, que no recuerdo el nombre, ese lugar era desoladísimo. Pero aquí estaba todo para filmar una película. Habían roqueros antiquísimos con unas vestimentas sacadas del mundo de Wayne. Fue muy entretenido y estresante estar en una tocata punk/rock. Y después de la tocata nos fuimos a este lugar, Neuwied que es donde se criaron todos los amigos que tengo en Alemania. Todos escaparon a la ciudad más cercana a Neuwied (Köln).
Y bueno, llegamos al día viernes 4, en donde me encuentro nuevamente en este desolado lugar entre Alemania y Francia, Karlsruhe (sorry Oso, sé que la abuela Osa vive aquí, pero es verdad que es desolado).
Me vine hasta aquí esta vez en un auto. Los alemanes son tan organizados que hicieron una página en Internet en donde la persona que va en su auto diferentes distancias publica donde va y cuanto cobra por llevar a la gente. Y se les unieron todos los europeos, así que me vine hasta Karlsruhe y ahora espero el tren a Strasbourg.
Como se suponía que era una sorpresa nadie me podía ir a buscar al aeropuerto, ya que, el único que sabía era mi primo Camilo (quien no maneja jajaja).
La llegada fue muy agradable, ya que el clima estaba demasiado rico. Me tomé el típico bus que va desde el aeropuerto al metro y de ahí el metro hasta la casa de mi primo.
Las sorpresas las fui dando de a poco a los familiares, primero a mis tíos, luego a mi linda Flaquita (que es mi prima, mi hermana, mi mejor amiga, mi todo). Luego al resto de la familia.
Aproveché el tiempo para compartir con familiares que no veía hacía mucho tiempo, para recorrer mis calles favoritas, comer las cosas típicas que solo encuentras en Montreal y por supuesto vitrinear un poco y comprar todo lo que se puede obtener en Montreal… como cuando caminar por la calle Mont Royal y te encuentras solo con tiendas de segunda mano o diseñadores (no tan solo de ropa, también de cualquier tipo de accesorios). Y ahí terminé con una increíble cámara ojo de pez.
Los días fueron en general lo mismo, pero la última noche, mis primos y unos amigos me acompañaros a hacer hora carreteando mientras esperaba a las 4am, que era a la hora que tenía que estar en el aeropuerto.
Fuimos a jugar bowling, a jugar pool, a tomar y a comer. Fue una noche bien completa y compartida con personas que adoro, pero que no veo muy seguido.
Tuve la suerte de que todos los vuelos fueron perfectos, pero la trasnochada no fue buena tener que pasarla esperando en el aeropuerto de Atlanta, aunque cuando te dan un asiento en primera clase te da lo mismo sentirte mal. El viaje fue perfecto.
Wilkommen in Deutschland (again).
La llegada fue igualita, de hecho Fabian me esperaba en el aeropuerto.
Nos fuimos a Colonia y cuando llegué casi me morí… todo verde, mucho calor y la gente sin sonreír y fría que ví antes ahora estaban felices por la llegada del verano.
Los días fueron mucho mejores, ordenando, planificando mi ida tan esperada a Suiza. Y con el recibimiento de una decisión/invitación a Strasbourg nuevamente. Organicé todo para partir el viernes 4.
Uno de los días en Colonia, fuimos con la Susi a la tocata de unos amigos en Neuwied, un lugar muy, demasiado, extremadamente tranquilo. Verdaderamente llegamos primero al lugar de la tocata, que no recuerdo el nombre, ese lugar era desoladísimo. Pero aquí estaba todo para filmar una película. Habían roqueros antiquísimos con unas vestimentas sacadas del mundo de Wayne. Fue muy entretenido y estresante estar en una tocata punk/rock. Y después de la tocata nos fuimos a este lugar, Neuwied que es donde se criaron todos los amigos que tengo en Alemania. Todos escaparon a la ciudad más cercana a Neuwied (Köln).
Y bueno, llegamos al día viernes 4, en donde me encuentro nuevamente en este desolado lugar entre Alemania y Francia, Karlsruhe (sorry Oso, sé que la abuela Osa vive aquí, pero es verdad que es desolado).
Me vine hasta aquí esta vez en un auto. Los alemanes son tan organizados que hicieron una página en Internet en donde la persona que va en su auto diferentes distancias publica donde va y cuanto cobra por llevar a la gente. Y se les unieron todos los europeos, así que me vine hasta Karlsruhe y ahora espero el tren a Strasbourg.